Punta del Este es una ciudad peninsular situada en el extremo meridional de Uruguay. Está ubicada sobre una estrecha franja de tierra que divide las aguas del Río de la Plata y el Océano Atlántico. Sus playas se dividen en Mansa y Brava. Punta del Este es uno de los más importantes y exclusivos balnearios de América del Sur, así como el punto de encuentro del jet set internacional. Cuenta con una Rambla, casas típicas de balnearios, edificios de gran altura, un puerto con infraestructura y capacidad de amarre, locales comerciales, restaurantes, pubs, etc.
La construcción denominada "Casa Pueblo", obra del pintor y escultor uruguayo Carlos Páez Vilaró, es un símbolo de Punta del Este, con una singular arquitectura emergiendo como uno de los principales atractivos de la península. Su construcción fue realizada durante 36 años. Se encuentra en realidad en la zona de Punta Ballena, que está al oeste de Punta del Este, a pocos kilómetros de la ciudad. Se considera universalmente como una "escultura habitable". En su interior cuenta con varias salas en dirección al mar, donde constantemente se llevan a cabo exposiciones de esculturas, pinturas y cerámicas. El lugar también es famoso por las puestas de sol que pueden obversarse desde su arquitectura. También existe un complejo para hospedaje.
El faro, con 45 m de altura, fue construido en 1860 por Tomás Libarona. Su construcción proviene de materiales europeos. Se creó para que los navegantes del Río de la Plata y del Océano Atlántico pudieran orientarse.
Debido a su privilegiada situación geográfica Punta del Este tiene playas para todos los gustos. Cada una de ellas cuenta con sus propios adoradores. Las más conocidas son Playa Mansa y Playa Brava y ambas hacen honor a sus nombres. "La Mansa", como suele denominársele, es ideal para niños y para quienes desean tomar un placentero baño de mar. Sus aguas bañan la Bahía de Maldonado y la Isla rriti. "La Brava", desde la cual se divisa la Isla de Lobos, es para quienes gustan de las aguas más picadas del Océano Atlántico. En invierno, sus olas son el paraíso de aquellos que practican tabla vela.