`La Hermosa Izmir´, así llaman los turcos a esta ciudad mientras que una sonrisa ilumina su cara. No es para menos, estamos ante una de las ciudades más bellas y más queridas del país. Aquí nació el gran poeta de la antigüedad, Homero cuando la ciudad llevaba todavía el nombre de Esmirna.
Es la tercera ciudad más grande de Turquía y cuenta con el mayor puerto después de Istambul del país. Ciudad alegre y cosmopolita durante todo el año, en el Festival Internacional de las Artes que se celebra entre los meses de junio y julio y la Feria Internacional de la Industria y el Comercio que tiene lugar en asto y septiembre, Izmir estalla con las nuevas vibraciones de los visitantes que, cada año, acuden a tan grandes acontecimientos.
Izmir, en la cabecera de un lar y estrecho, golfo surcado por barcos y yates. A la belleza de sus calles y el corazón de sus gentes se une la calidez del clima de invierno y la suave brisa de verano que regula el calor.
Detrás de los paseos y avenidas de las palmeras que bordean la línea costera, la ciudad, en terrazas horizontales, trepa suavemente por las laderas de las montañas circundantes.
A parte de los barrios judíos, como Asansör o Havra Sokak, los numerosos museos y monumentos de la ciudad, Izmir cuenta con varias mezquitas como Salepçioglu, construida en el siglo XX, Sadirvan, del siglo XVII y restaurada en el siglo XIX y Kemeralti del siglo XVII aunque la mayor mezquita es la de Hisar.