Al sur de la costa dálmata, casi en el límite con Montenegro, Croacia tiene su ciudad más espectacular: Dubrovnik. Protegida por la UNESCO, que colaboró para su reconstrucción lue de los bombardeos que sufrió durante la terrible guerra del 1991-95, la increíble ciudad posee una muralla de casi 2 kilómetros de circunferencia sobre el mar.
Dubrovnik es fascinante por donde se mire. Por empezar, su historia se remonta al siglo VII, cuando humildes pescadores, para protegerse del asedio de los piratas, construyeron una rudimentaria fortaleza. Desde allí en adelante, árabes, bizantinos, venecianos, turcos y franceses se sintieron atraídos por esta progresista ciudad, que llegó a tener catería de Estado independiente y una armada propia.
Dubrovnik está colmada de arte. Y es que además de su belleza, las losas de mármol de calles y plazas refractan misteriosamente la luz del mar, de las nubes y del sol, transformando constantemente su color.
En Dubrovnik además hay mil cosas para hacer. Disfrutar de los barcitos apretados contra las murallas y desde los acantilados zambullirse al mar, navegar hasta la pequeña isla de Lokrum, a la que se llega desde el puerto lue de un corto trayecto, y recorrer las murallas (especialmente al atardecer), desde donde las vistas de los tejados rojos y del mar batiendo las rocas le harán pensar que la llamada ‘Perla del Adriático' no es real.